Ella penetra en el laberinto

A pesar de su nombre importado de Las Vegas, el Great Pavana no era más que un bar de carretera de regulares dimensiones, con algún remiendo mal disimulado en el tejado y una vulgar fachada cuadrada en la que había un gran cartel luminoso en azul y rojo del que salían destellos intermitentes. En el interior, algunos tipos con aspecto de vivir en la carretera comían huevos y salchichas con café sin perder de vista a las camareras vestidas al estilo de los casinos, con medias oscuras, faldas cortas y ajustadas camisetas de tirantes tipo fitness. Atletas de la bandeja.

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